sábado, 31 de marzo de 2012

Quilmes Rock, videos 2003-2011

a próxima semana se realizará la 10va. edición del QUILMES ROCK en el Estadio de River Plate, como siempre con las más grandes bandas argentinas e invitados internacionales. Adelantandonos aca compartimos algunos videos de distintas ediciones anteriores.


QUILMES ROCK 2003 a 2008

Con videos de Babasónicos (2003), Charly Garcia y The Offprings (2004), Aerosmith (2007), Korn (2008).







QUIMES ROCK 2009

Con videos de Radiohead, Kiss, Las Pelotas y los Ratones Paranoicos.














QUILMES ROCK 2010





QUILMES ROCK 2011


La novena edición se realizó en GEBA con Las Pelotas, Babasonicos, Jauria, Jamiroquay, Jack Johnson, Los Cafres, Dante Spinetta, Cultura Profética, Mancha de Rolando, Bersuit Vergarabat, Ciro y los Persas, Los Tipitos.




miércoles, 28 de marzo de 2012

Como un pajaro libre, Mercedes Sosa

El reencuentro de Mercedes Sosa con su público después de la larga noche de la dictadura es la excusa para volver a amanecer en la voz de una artista irrepetible.

Documental, 67 minutos
Director: Ricardo Wullicher
Actuación de: Mercedes Sosa y Charly García. (1983)




Lista de temas:

01 - La Maza [Silvio Rodriguez]
02 - Guitarra enlunarada [Marcos Valle - Paulo Sérgio Valle]
03 - Grito santiagueño [Raúl Carnota]
04 - Al Jardín de la República [Virgilio Carmona]
05 - Soy pan, soy paz, soy más [Piero] con Piero
06 - María va [Antonio Tarragó Ros] con Antonio Tarragó Ros
07 - Polleritas [Julio Santos Espinosa - Manuel José Castilla - Gustavo Leguizamón - Raúl Shaw Moreno]
08 - Alfonsina y el mar [Félix Luna Ariel Ramírez] con Ariel Ramírez
09 - Como la cigarra [María Elena Walsh]
10 - Cuando ya me empiece a quedar solo [Charly García] con Charly García
11 - Inconsciente colectivo [Charly García] con Charly García
12 - Sólo le pido a dios [León Gieco] con León Gieco
13 - Como un pájaro libre [Adela Gleijer - Diana Reches]
14 - Canción con todos [Armando Tejada Gómez - César Isella]
15 - Cuando tenga la tierra [Daniel Toro - Ariel Petrocelli]



La Negra, símbolo y bandera

El notable documental de Ricardo Wullicher, con guión de Miguel Briante, toma como eje el concierto de Mercedes de 1983 en la cancha de Ferro, junto a unos jóvenes Charly García, León Gieco y Piero. Aquel encuentro marcó el rumbo que definiría su carrera posterior.

Por Karina Micheletto

Hubo un punto de inflexión en la carrera de Mercedes Sosa, y tuvo que ver con su exilio. Lo que ocurrió en ese exilio doloroso, pero también enriquecedor en lo artístico, y lo que ocurrió al llegar al país, marcó el rumbo que definiría la carrera de la inmensa Mercedes, para siempre, la Negra. A su regreso, la cantante dejaría de ser una voz asociada a un género, para pasar a ser la voz justa, en el momento y el lugar justos: como sucede con los grandes. Un documento fílmico rescata un concierto emblema de aquel gran momento de la cantante que fue –es– la voz femenina de este país. Y resulta, también, un retrato posible de aquel gran momento de este país. Página/12 presenta con su edición de mañana ese documental histórico, Como un pájaro libre, que recorre el concierto de 1983 en la cancha de Ferro, junto a unos jóvenes Charly García, León Gieco y Piero, y también la historia de Mercedes, en primera persona.

El documental de Ricardo Wullicher, con guión de Miguel Briante, abre y cierra con la emoción de aquella cancha de Ferro repleta, colmada por un público mayoritariamente joven que canta, baila, salta, grita, como si frente a ellos estuviera pasando otra cosa, además de un concierto. Así era, efectivamente: la dictadura agonizaba, pero aún era una existencia concreta. Entre el público, y en los testimonios de la misma Mercedes, aparecen palabras que resuenan con peso específico: libertad, democracia, desaparecidos. Se va a acabar, se va a acabar, canta la cancha, a grito vivo. Y también: libertad, libertad. Mercedes, en ese contexto, resulta un símbolo poderoso. Una bandera.

Un repaso al repertorio de aquella noche resulta ilustrativo del lugar que ocupó la tucumana de allí en más: junto a “Zambita de los humildes”, de Armando Tejada Gómez y Oscar Matus –un tema que representa el punto de partida de Mercedes, el Nuevo Cancionero y la certeza de aquel “canto con fundamento” como guía– conviven “La maza”, de Silvio Rodríguez; “Como la cigarra”, de María Elena Walsh; “Grito santiagueño”, de Raúl Carnota; las telúricas “Polleritas”, himnos “revolucionarios” como “Cuando tenga la tierra” o la canción de Adela Gleijer y Diana Reches que da nombre al documental, y que ese mismo año dio nombre al disco de estudio que sacó Mercedes Sosa (con un repertorio diferente). Y los aportes del “palo rockero”, que en la voz de Mercedes pasarían a ser un mismo palo: “Sólo le pido a Dios”, con León Gieco, “Cuando me empiece a quedar solo” e “Inconsciente colectivo”, con Charly, “Soy pan, soy paz, son más”, junto a Piero.

Hay un momento clave en el relato de Mercedes, dentro de la entrevista que completa el documental. Allí la tucumana explica con sencillez y claridad, sin mayores pretensiones intelectualosas, el rumbo elegido: “En el ’81 fui a ver Submarino amarillo en España, y me admiré y me dio vergüenza de mí misma, por haber tenido el prejuicio de no verla cuando se estrenó –cuenta–. De la misma manera yo no había escuchado a Charly García ni a Nito Mestre. Indudablemente a ellos les debe haber pasado lo mismo con nosotros. El ser humano está lleno de prejuicios y preconceptos, y la falta de libertad no sólo se siente en la libertad colectiva, sino en la libertad mental de cada persona”.

Hay tres líneas conceptuales destacables en esta reflexión: la primera, sobre el efecto multiplicador en lo artístico que tuvieron en ella sus años de exilio. Miguel Grinbank (productor de este documental, de aquellos conciertos de Mercedes del ’83, y también de los míticos trece del Opera, en 1982) ilustraba la forma en que el exilio había incidido en la tucumana en una entrevista reciente a este diario: volvió fascinada con Stevie Wonder, ejemplificaba. Luego, Mercedes habla de prejuicios, pero hace una salvedad: “a ‘ellos’ les debe haber pasado lo mismo que a nosotros”. Y encuentra una explicación: tiene que ver con la falta de libertades, dice, y esto no sólo impacta en lo colectivo. En la historia de la música popular argentina caben reflexiones, aún no enunciadas completamente, a partir de lo social y lo político.

En la cancha de Ferro en la que vibra todo el campo, y todas las plateas, y las tribunas, Mercedes sale por el túnel de los jugadores, ovacionada –como una estrella de rock, podría decirse hoy, pero la frase no se ajusta al momento del concierto–. Allí está Mercedes, junto a Omar Espinosa en guitarra y José Luis Castiñeira de Dios en bajo eléctrico, el enorme Domingo Cura en percusión, sus jóvenes invitados: un León Gieco folk, un colorido Charly García (luciendo camisa hawaiana de época), un Piero fiel a sí mismo. En las tomas de estudio, se suman Nicolás Brizuela –guitarrista de años de Mercedes–, Oscar Alem, no en piano sino en contrabajo, y dos invitados especiales: Ariel Ramírez, con quien Mercedes formó sociedad en Mujeres argentinas, sumando su piano a “Alfonsina y el mar”, y un también joven Antonio Tarragó Ros, acompañándola con su acordeón en “María va”. Otro gesto fundante de Mercedes: asumir la música del Litoral, por entonces menospreciada como “menor”, junto a los que estaban haciéndola en tiempo presente en ese momento (Teresa Parodi sería otra de las que elegiría como compositora e invitada frecuente).

Como un pájaro libre también sigue a la tucumana en su regreso a Tucumán y en el relato de su historia: la pobreza de su infancia, el Nuevo Cancionero, “el triunfo”, “que llegó de una manera tan increíble como todo en mi vida”, la prohibición, el exilio, el papel del artista (“la toma de posición significa mucho para este continente”). Queda la caricia de la voz de Mercedes, en aquellos versos que seguirá cantando: “Como un pájaro libre, de libre vuelo, como un pájaro libre, así te quiero”.


martes, 27 de marzo de 2012

León Gieco, En Foco

León Gieco conversando en el programa EN FOCO (canal INCAA TV) desde sus vivencias de pequeño con el cine, la sala de su pueblo, las películas de afuera y las nacionales.

Sobre sus participaciones en distintas películas, como Barock desde sus primeras ediciones, los clips de sus canciones, giras como De Ushuaia a La Quiaca que resulto en 5 programas de canal Encuentro, iluminados por el fuego (2005) dirigida por Tristan Bouer, hasta Mundo Alas (2008).




jueves, 15 de marzo de 2012

Roger Waters, The Wall 2012

Infinidad de cosas ya se han escrito sobre las presentaciones de Roger Waters en nuestra ciudad de Buenos Aires, desde la fiebre de ventas y récords de shows, hasta los significados y simbologías que contiene. Es difícil poder aportar algo novedoso o interesante, vale leer esto con esa precaución.

Personalmente 1979 me encontró ingresando al primer año del colegio secundario, un colegio frío, profesores que imponía un respeto desde el temor seco e intangible. También fue la época de mis primeros contactos con la música compartida con los compañeros del colegio, algunos luego serían amigos de toda la vida.

De todos los significados que se le han atribuido al rock, creo que el que mejor se me adapta personalmente tiene que ver con una cierta vibración musical que penetra, una descarga de adrenalina que genera la conjunción de la guitarra eléctrica, el bajo y la batería que no encuentro en otros géneros. Quizás solo sea una cuestión de sensibilidad personal y educación auditiva.

The Wall se impuso por ahí, más que por sus significados. Con Malvinas y luego la democracia, mis gustos cambiaron a favor del rock nacional. Recuerdo haber tenido una versión en casette doble que con el tiempo desconozco donde fue a parar.

Aquellos profesores en cinco años no lograron enseñarme ingles, pese a ello supongo que The Wall habla de ellos. También hubo algún otro profesor que ya en cuarto año nos enseño a cantar Imagine.

Hoy me atrae esa línea histórica que construye entre distintos procesos, desde el nazi-fascismo de la segunda guerra, el stalinismo y lo que lo continuó hasta la caída del muro de Berlín, la sociedad de consumo y las guerras del siglo XXI. Un mega-espectáculo que cuestiona a su propia sociedad.

La apertura es estruendosa, fuegos y luces cubren el escenario, el sonido colabora con el clima. La imponencia de las imágenes, los colores y los sonidos, construyen una morbosa seducción por ese mundo, que se interrumpe cuando el show propone climas más sutiles y la figura de Roger Waters aparece sola en el escenario sin su uniforme.

La puesta es impresionante, más que un recital, estamos ante un enorme espectáculo multimedia y teatral. Gran parte de la simbología esta inspirada en los diseños que hemos visto en la película de Alan Parker, una imaginería que juega con lo gigantesco, lo bélico, lo dramático, lo humano.

Una pared que se irá armando y destruyendo a lo largo del show. Mientras servirá de soporte visual. Sonidos que vienen desde todos los sectores del estadio, enormes figuras en el escenario y sobre el público, reflectores, estallidos y efectos especiales generosos y limitados a seguir la trama. Lástima que las necesarias torres de control interrumpan la continuidad visual de la enorme pared-pantalla.

Si se trata de guerras hemos tenido la nuestra, también nuestras formas de represión. El show se vuelve nacional cuando Waters hace una dedicatoria a las Madres de Plaza de Mayo y a Ernesto Sábato por el Nunca Más. Hay en el intermedio un panel dedicado a personalidades entre las que logramos reconocer a Salvador Allende y a Mahatma Gandhi.

Los más adictos a Pink Floyd desearían la presencia de David Guilmour, pero que bien suenan las guitarras esta noche. El show va tomando otra dimensión en su segunda parte, de las grandes imágenes y efectos, lo que comienza a destacarse es el contraste con la pequeña figura de los músicos entre los ladrillos o al pie de la pared.

Así será la despedida, con los músicos ya sin sus vestuarios, solos con sus instrumentos, presentados y saludados por Roger Waters, aplaudidos uno por uno por el público, van saliendo escaleras abajo del escenario.

Roger Waters, The Wall
Estadio Monumental, Ciudad de Buenos Aires
14 de marzo 2012


PRIMERA PARTE



SEGUNDA PARTE



ROGER WATERS en BUENOS AIRES 


Mural The Wall, Roger Waters
Edificio Mercado del Plata, Avenida 9 de Julio, Marzo 2012

El frente de varios pisos y unos 100 metros de ancho del Edificio del gobierno porteño, exhibe un mural en bienvenida a Roger Waters, durante sus actuaciones en el Estadio River Plate. Son muchos los que aprovechamos para sacarnos una foto con el mural de fondo.

Este mismo edificio sobre la Av. 9 de Julio, a metros del Obelisco, ha evocado a Ernesto Sábado, y también dedicado a Buenos Aires, Capital Mundial del libro 2011.

GALERIA DE FOTOS



domingo, 11 de marzo de 2012

Música en Costanera Sur 2012

La Ciudad de Buenos Aires no para de ofrecer cada fin de semana actividades culturales gratuitas de todos los géneros artísticos y donde los artistas son los únicos protagonistas.

En este caso una nueva edición del ciclo de música de verano -febrero 2012-, dedicado al folclore en el Anfiteatro de Costanera Sur con las actuación de Facundo Saravia, La yunta, Pedro Aznar, Roxana Amed y el Dúo Coplanacú. También hubo invitados como Franco Luciani y Facundo Guevara.



domingo, 4 de marzo de 2012

Homenaje a Horacio Salgan en el Teatro Colón

Con la actuación de la orquesta dirigida por Cesar Salgán, con los instrumentistas del Quinteto Real y bandoneones solistas de Néstor Marconi, Ernesto Baffa, Julio Pane y Juan José Mosalini, se realizó en el Teatro Colón (3 de marzo 2012) un homenaje a los 95 años del pianista Horacio Salgán.

VIDEOS:

Entre los videos que van a poder disfrutar se encuentra las versiones de A fuego lento, La cumparsita, Dos mujeres, La pulpera de Santa Lucia,  Responso, El amanecer.




Horacio Salgán, ovacionado en el Colón


La música de Salgán se remonta a la belleza melódica de algunos de los creadores que inventaron el tango como lenguaje (Arolas, Bardi, Cobián), pero no se detiene allí ni en ningún otro lado: se desliza hacia un nivel que supera aquel tango danzable de acordes desplegados que cultivó la Vieja Guardia.

Las progresiones armónicas y el uso de la síncopa sugieren una inclinación por la sorpresa musical y -quizá- por la vanguardia estética en la que Salgán nunca militó.

Los contrapuntos y la severidad de los arreglos nos dictan una condena al repentismo; una sentencia contra ese tango orejero del que el pianista evidentemente también aprendió.

Esa solvencia en la escritura musical y la capacidad de hacer de una línea melódica un discurso orquestal de múltiples y paralelas voces, rigurosamente prolijas, justas, jamás recargadas; se sumó el prodigio de Salgán como intérprete del piano.

Esa rara conjunción de virtudes quedó condensada anoche en el repaso de sus arreglos u obras propias, que se escucharon en forma acústica -sin amplificación-, variante difícilmente reproducible en los reductos habituales del tango.

Ejemplos de esa amalgama fueron el diálogo entre el piano y el bandoneón en la variación de "Canaro en París", el repiqueteo de la mano derecha sobre las octavas agudas del piano en "Hotel Victoria" o las preguntas musicales de los violines en la versión de "El Choclo", elegantemente contestadas por la fila de bandoneones.

Entre esas evocaciones al pianista fueron apareciendo, en calidad de solistas invitados, los bandoneones de Néstor Marconi, Julio Pane, Juan José Mosalini y Ernesto Baffa -ovacionado por el público-, el fueye que se escucha en casi todas las grabaciones que nos dejó Salgán.

El homenaje incluyó el arreglo del pianista sobre "La Pulpera de Santa Lucía" -nunca grabado-; el homenaje a través de la obra de su hijo con "Milongas y milongueros" y "A dos mujeres"; y, por supuesto, las piezas originales más difundidas entre las que se incluyó "A fuego lento".

La formación es escena, dirigida por César Salgán (piano), comprendió a Carlos Corrales, Lautaro Greco, Nicolás Perrone y Federico Santisteban (bandoneones); Julio Peressini, Humberto Ridolfi, Lucas Furno y César Rago (violín); Esteban Falabella (guitarra); Juan Pablo Navarro (contrabajo); Rubén Jurado (viola; Paula Pomenariec (cello) y Martín Pantyer (clarinete bajo).

La música popular argentina, pródiga en instrumentistas, ha alumbrado notables pianistas de diferente laya, entre los que sobresalen Ariel Ramírez, Gustavo Leguizamón y Adolfo Abalos.En la caligrafía de Salgán, que comprende al tango, el folclore, el jazz y el folk brasileño, conviven todos ellos.

fuente:  http://notio.com.ar/espectaculos/horacio-salgan-ovacionado-en-el-colon-24634



sábado, 3 de marzo de 2012

Música en el Río, Ciudad de Santa Fe 2012

La Costanera Oeste de la Ciudad de Santa Fe, a orillas de la Laguna Setubal, fue el lugar donde se festejó una nueva edición de Música en el Río 2012, entre el 24 y 26 de febrero.

Esta fue la cuarta edición de este festival gratuito. Uno de los escenarios estuvo dedicado a bandas locales, el otro escenario contó con las actuaciones de Fito Páez, Estelares, la noche dedicada al reggae con Los Pericos y Dread Mar I y también la participación de Onda Vaga, Sponsors, Coki & The Killer Burritos.

La banda de Manuel Moretti en un show completo, dedicó una versión de Ardimos en homenaje al Flaco Spinetta.

Fito estuvo acompañado por Diego Olivero en teclados y dirección musical, Juan Absatz en teclados, Dizzy en guitarra eléctrica, Carlos Vandera en la acústica, Gastón Baremberg en batería, Coki Debernardis en guitarra y Eloy Quintana en bajo.

Repasó sus éxitos y también canciones de Confiá. Las cosas tienen movimiento homenajeó a Spinetta.


Algunos videos, iremos agregando más...