jueves, 15 de marzo de 2012

Roger Waters, The Wall 2012

Infinidad de cosas ya se han escrito sobre las presentaciones de Roger Waters en nuestra ciudad de Buenos Aires, desde la fiebre de ventas y récords de shows, hasta los significados y simbologías que contiene. Es difícil poder aportar algo novedoso o interesante, vale leer esto con esa precaución.

Personalmente 1979 me encontró ingresando al primer año del colegio secundario, un colegio frío, profesores que imponía un respeto desde el temor seco e intangible. También fue la época de mis primeros contactos con la música compartida con los compañeros del colegio, algunos luego serían amigos de toda la vida.

De todos los significados que se le han atribuido al rock, creo que el que mejor se me adapta personalmente tiene que ver con una cierta vibración musical que penetra, una descarga de adrenalina que genera la conjunción de la guitarra eléctrica, el bajo y la batería que no encuentro en otros géneros. Quizás solo sea una cuestión de sensibilidad personal y educación auditiva.

The Wall se impuso por ahí, más que por sus significados. Con Malvinas y luego la democracia, mis gustos cambiaron a favor del rock nacional. Recuerdo haber tenido una versión en casette doble que con el tiempo desconozco donde fue a parar.

Aquellos profesores en cinco años no lograron enseñarme ingles, pese a ello supongo que The Wall habla de ellos. También hubo algún otro profesor que ya en cuarto año nos enseño a cantar Imagine.

Hoy me atrae esa línea histórica que construye entre distintos procesos, desde el nazi-fascismo de la segunda guerra, el stalinismo y lo que lo continuó hasta la caída del muro de Berlín, la sociedad de consumo y las guerras del siglo XXI. Un mega-espectáculo que cuestiona a su propia sociedad.

La apertura es estruendosa, fuegos y luces cubren el escenario, el sonido colabora con el clima. La imponencia de las imágenes, los colores y los sonidos, construyen una morbosa seducción por ese mundo, que se interrumpe cuando el show propone climas más sutiles y la figura de Roger Waters aparece sola en el escenario sin su uniforme.

La puesta es impresionante, más que un recital, estamos ante un enorme espectáculo multimedia y teatral. Gran parte de la simbología esta inspirada en los diseños que hemos visto en la película de Alan Parker, una imaginería que juega con lo gigantesco, lo bélico, lo dramático, lo humano.

Una pared que se irá armando y destruyendo a lo largo del show. Mientras servirá de soporte visual. Sonidos que vienen desde todos los sectores del estadio, enormes figuras en el escenario y sobre el público, reflectores, estallidos y efectos especiales generosos y limitados a seguir la trama. Lástima que las necesarias torres de control interrumpan la continuidad visual de la enorme pared-pantalla.

Si se trata de guerras hemos tenido la nuestra, también nuestras formas de represión. El show se vuelve nacional cuando Waters hace una dedicatoria a las Madres de Plaza de Mayo y a Ernesto Sábato por el Nunca Más. Hay en el intermedio un panel dedicado a personalidades entre las que logramos reconocer a Salvador Allende y a Mahatma Gandhi.

Los más adictos a Pink Floyd desearían la presencia de David Guilmour, pero que bien suenan las guitarras esta noche. El show va tomando otra dimensión en su segunda parte, de las grandes imágenes y efectos, lo que comienza a destacarse es el contraste con la pequeña figura de los músicos entre los ladrillos o al pie de la pared.

Así será la despedida, con los músicos ya sin sus vestuarios, solos con sus instrumentos, presentados y saludados por Roger Waters, aplaudidos uno por uno por el público, van saliendo escaleras abajo del escenario.

Roger Waters, The Wall
Estadio Monumental, Ciudad de Buenos Aires
14 de marzo 2012


PRIMERA PARTE



SEGUNDA PARTE



ROGER WATERS en BUENOS AIRES 


Mural The Wall, Roger Waters
Edificio Mercado del Plata, Avenida 9 de Julio, Marzo 2012

El frente de varios pisos y unos 100 metros de ancho del Edificio del gobierno porteño, exhibe un mural en bienvenida a Roger Waters, durante sus actuaciones en el Estadio River Plate. Son muchos los que aprovechamos para sacarnos una foto con el mural de fondo.

Este mismo edificio sobre la Av. 9 de Julio, a metros del Obelisco, ha evocado a Ernesto Sábado, y también dedicado a Buenos Aires, Capital Mundial del libro 2011.

GALERIA DE FOTOS



1 comentario:

  1. Waters criticando el capitalismo es bastante risueño.

    Como la enorme cantidad de caretas que sólo se pararon en Another Brick... y Confortably Numb.

    El show del 2007, "presentando" The Dark Side... fue, musicalmente, muchísimo mejor, y no recibió ni la 6º parte de atención.

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