viernes, 21 de enero de 2011

David Lebón, intimo en Boris Club (20 enero 2011)

David Lebón, Boris Club
20 de enero 2011

Mientras se escucha una canción de Lisandro Aristimuño, es fácil reconocer en ella la voz de Fito Páez. Es que nuestro rock no se caracteriza por tener las voces más finas, pero si por su personalidad y nuestro oído les reconoce sus tonos, sus giros, sus pausas, sin necesidad de referencias escritas.

Puede decirse lo mismo de nuestros guitarristas, aún sin tener formación musical para entender de armonías y técnicas musicales podemos reconocer los sonidos que salen de cada una. Nuestro oído sabe distinguir a Pappo, a Mollo, a Lebón, al Flaco, al Negro García López, cada uno agregará aquí a sus favoritos. Algunos más virtuosos que otros, podemos clasificarlos entre los autodidactas intuitivos y los estudiosos y técnicos, pero no se trata de eso, ni de adjetivos edulcorados que mezclan calificaciones artísticas con idolatría. Sino de reconocer los movimientos de esas manos sobre las seis cuerdas, personales de cada uno de ellos.

La combinación de intensidad del rock, con la suavidad del blues es una marca propia de David Lebón, demostrando que hacer rock no necesita de la saturación del sonido para comunicarse. Repasando esos mismos temas de siempre, las presentaciones en el BORIS CLUB ofrecen una propuesta con un clima más personal.


Acompañado de Leandro Bulacio en piano y teclados, y de Adriana Sica en guitarras acústicas y eléctricas, abrieron la noche con Cuanto tiempo más llevará, Deja de jugar (con las “duras cuerdas” de una acústica y acompañado de la voz de Adriana), Tu llegada –momento de ir sincerado un poco los miedos previos de todo show-, un blues como Mis amigos saben (donde David juega bastante con su guitarra y la compania desde el piano de Leandro). Siguió una muy buena interpretación de Avellaneda blues (de Manal), un ritmo que es su favorito e interpreta como los dioses.

A tiempo de darle un perfil muy personal, fue el turno de Juntos a la par –utilizando un dobro- donde David pudo repasar su vieja amistad con Pappo, anécdotas compartidas en la casa de la abuela de Norberto, y rendirle homenaje con un tema bellísimo. Por momentos, estas conversaciones que propuso Lebon fueron de gran calidez para con un puñado de sus fans privilegiados de tenerlo tan cerca.

Fue conversando muchas de las historias de estas canciones, de su admiración por compañeros como Pedro Aznar o Pappo. También a la hora de sincerar algunos miedos, ese “coche que se vuelve solo a casa” y no nos deja llegar.

Nos reímos cuando David se define con un fiaca, o cuenta sus aventuras con su computadora y des-configura la máquina de ritmo que le compartió Aznar. Otra feliz propuesta fueron las presentaciones personales de Adriana y de Leandro, su agradecimiento a sus colaboradores, sonidista y ayudante.

También hay un límite sutil donde se convierte el escenario en un gran diván y ciertas cuestiones de contratos, camarines y relaciones profesionales deberían quedar resguardadas para no quitar la magia a algunos entrañables recuerdos personales como fue Seru 92, para quienes esa fue nuestra única oportunidad de verlos en vivo. ¿Ahora si me explico mejor? De que importa recordar entredichos de hace 18 años.

Es mejor que Serú esté presente con las bellísimas canciones que Lebón le aportó, como Parado en el medio de la vida (bien acústica y con el piano de Leandro) o San Francisco y el lobo, con una presentación con gran calidez hacia Pedro Aznar.

Distintas fueron las guitarras que pasaron por las manos de David a lo largo del show, desde alguna acústica, la clásica y querida Negra, el dobro, hasta una nueva roja “más liviana” y de formas más seductoras. Hubo un lucimiento instrumental mucho más cuidadoso y particularmente lo de Leandro en el piano estuvo buenísimo.

Quizás tratando de evitar los temas obvios no fue parte de la noche Esperando nacer –una pena no poder cantar “escribiendo frases para poder creer….”-, pero si varios temas de su carrera solista como Sos mi oasis (o ilusiones) con el destacado solo de Adriana Sica, En una hora o El tigre y el dragón (volviendo al dúo acústico con Adriana) entre otros.

En el final, y para volver a cantar entre todos dos temas más de Serú Girán: Mundo agradable –presentada con cierta actualidad- y Seminare, y mientras David se despide prometiendo “nos vemos en otro momento”.

Aprovechen que quedan dos shows más en Boris Club este fin de semana, quizás la entrada no sea para cualquier bolsillo pero es un show de esos que pocas veces se dan y luego lo veremos en Rosario el 25 de febrero junto a Pedro Aznar.

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